miércoles, 16 de noviembre de 2016

Módulo 2: pautas de intervención en el acoso escolar


Actividad 1: análisis de casos. Situación de riesgo



Llevaré a cabo el análisis del informe del GRUPO CLASE 4º donde se presenta una situación de riesgo en la que un alumno presenta cierto aislamiento (con un solo amigo), rechazo, y comienza a recibir conductas agresivas.

Por lo que vemos en el informe generado, podríamos estar ante una clase de 3º de la ESO (media de edad 15 años); la división por género es casi la mitad, aunque hay más chicos que chicas (nuestra posible víctima es chico). En relación al ambiente en clase, los alumnos indican que se sienten bien en ella y tienen amigos, aunque el ambiente en cuanto a las relaciones no es tan positivo (hay algunos conflictos y es difícil estudiar).

En relación al análisis de los alumnos, vemos como hay claramente dos alumnos prosociales, que les eligen sus compañeros como aquellos que creen que son más amables, y con actitudes de respeto y apoyo hacia los demás. Habría otros tres alumnos también prosociales, pero son percibidos así por un menor número de compañeros. 

Hay cinco subgrupos formados dentro del grupo-clase; curiosamente estas todos diferenciados por género (son todos de chicos o de chicas); en el más numeroso (formado por 9 alumnos) están incluidos los dos alumnos "más" prosociales y en él son todo chicas a excepción del alumno "más" prosocial nombrado.
Por otro lado, vemos que hay dos alumnos que no formarían parte de ningún sub-grupo y están aislados del resto. Los dos eligen y son elegidos por un alumno (tienen un amigo en clase, aunque no formen parte del sub-grupo del amigo). A ambos, un número elevado de compañeros les rechazan, no querrían trabajar con ellos; sin embargo, uno de ellos (el alumno que nos preocupa), es el que sus compañeros indican que está sufriendo algún tipo de rechazo.

Todo ello proviene de la información de los heteroinformes, ya que el alumno al cual sus compañeros perciben como víctima, no lo está sintiendo así y,  por ello, no se ha generado autoinforme de él mismo. Esto podría tener varias lecturas: estamos aún ante un caso en "estado inicial" y, por tanto, muy trabajable, o el alumno no se atreve a hablar de la situación.
Sus compañeros perciben que este alumno está siendo aislado, rechazado o le hablan mal algunas veces, e incluso le insultan e intimidan aunque menos veces. Afirman que no tiene amigos en clase y que no lo está pasando bien; además no sabe cómo resolver los conflictos: discute mucho y no es muy tranquilo, aunque también le definen como algo tímido y que no le gusta llamar la atención. Una de las preguntas que responden los compañeros es sobre los motivos por los que creen que puede estar siendo víctima de estas situaciones, y ellos creen que "es bastante diferente en algo". 

Habría que profundizar en todos estos datos que nos llevan a pensar en una posible víctima de tipo pasiva, y que nos ayudan a perfilar cuál será nuestra intervención posterior como Orientadora del centro.

En primer lugar, en la reunión de tutores semanal en la cual también se informará al Jefe de Estudios, se lleva a cabo el planteamiento de una intervención por parte de diferentes agentes educativos. A través de tutor llevaremos a cabo una nueva colocación en el aula de los alumnos: alejaremos a nuestro alumno de los agresores y le sentaremos cerca de los alumnos más prosociales; en concreto, dejaremos que continúe sentado con el compañero con el que se elige (aunque tenga menos fuerza social, es más afín a la víctima), pero también acercaremos al alumno prosocial chico, viendo que en el grupo clase los subgrupos están muy formados en función del género y que tiene una mayor fuerza social.
Para ello, de manera paralela, realizaremos una entrevista individual con aquellos alumnos que queremos que lleven a cabo la ayuda entre iguales, para informarles y para darles pautas de intervención (escucha activa, empatía, habilidades para saber "parar" las agresiones que recibe nuestro alumno, etc.).
Por supuesto, también entrevistaremos individualmente al alumno que está en situación de riesgo. Primero hablaremos con él individualmente y después con su familia. En esta entrevista analizaremos cómo se siente el alumno en el grupo y cómo percibe él las relaciones sociales del mismo. Podemos sugerir a la familia la posibilidad de recibir atención individual psicológica especializada en habilidades sociales y en el trabajo de las emociones.
Por otro lado, desde la intervención grupal, se elaborará un programa para el trabajo de esas mismas cuestiones en las horas de tutoría.

Por último, planificaremos el seguimiento de la intervención de la siguiente manera: semanalmente en las reuniones de turores; al finalizar el trimestre volverá a entrevistarse al alumno y a la familia; y también se llevará a cabo a demanda en el momento que lo solicite alguno de los agentes implicados.


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